Hermandad de Monte-Sión

Pontificia, Real, Ilustre, Antigua y Dominica Hermandad y Archicofradía de Nazarenos de la Sagrada Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto, Santísimo Cristo de la Salud, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada y Santo Domingo de Guzmán

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Oración meditada del Padre Nuestro

 

Padre Nuestro,

Solamente el hecho de contemplar a Dios como un padre/ una madre contempla a su hijo, ya es motivo de alegría y confianza en Él. Nos encontramos ante Dios, como un niño en los brazos de su madre: despreocupado, confiado, a gusto,...

que estás en el Cielo.

Dios no está lejos de nosotros. Está cerca, porque nos mira y nos lleva a un estilo de vida donde predomina el Amor y la confianza. El Cielo es lo que nos espera y se va haciendo realidad en nuestra vida cotidiana, cada vez que amamos.

Santificado sea tu nombre,

El nombre es la identidad de la persona. Por eso, el nombre de Dios es "Santo", porque todo en Él es bueno. Dios es bondad incontenida, es solicitud hacia el hijo, es deseo de acogida. Dios es Santo. Hacia esa santidad tendemos todos.

venga a nosotros tu Reino.

Un Reino basado en la justicia y en la libertad: ¡es el Reino de Dios! Construyamos ese reino con los medios que tenemos: la paz, el compromiso, los valores del Evangelio,...

Hágase tu voluntad,

Porque sólo la voluntad de Dios hacia nosotros es lo que salva a la condición humana. Pedirle a Dios que se realice siempre su voluntad, es ponernos en situación de seguir siempre los pasos de Jesucristo.

en la Tierra como en el Cielo.

Que toda la Creación se llene de alabanza al Creador. Que cada ser creado haga lo que tiene que hacer: la tierra que siga girando, los animales que sigan pastando, los vegetales que sigan verdeando,... y el hombre que siga amando. Si cada cual hace lo que tiene que hacer, en el Cielo y en la Tierra, Dios se seguirá mostrando.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

¡Qué alegría saber que Dios se preocupa de nosotros! No tememos nada, porque es Dios el que nos provee de todo lo necesario, y lo continuará haciendo siempre. Sólo falta que sigamos confiando en Él...

Perdona nuestras ofensas,

El pecado como un fracaso del hombre. Que Dios nos restaure y nos haga fieles al mandato del amor. Sentirnos perdonados es saber que tenemos una oportunidad más de comenzar a ser libres.

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

El perdón de nuestros pecados lleva como preámbulo el arrepentimiento y el perdón ofrecido generosamente al hermano que se ha equivocado. Perdonar es abrir una puerta a la esperanza, es restaurar la relación rota.

No nos dejes caer en la tentación

Que tu gracia, Señor, nos impida apartarnos del camino que Tú has recorrido: la renuncia personal y el amor sin límite. Únicamente tu gracia nos basta para ser fieles.

y líbranos del mal.

Del mal de querer estar solos, del egoísmo, de la falta de entusiasmo, de la frialdad, del desamor. El mal es lo que nos impide ser hombres auténticos y libres. Es lo que nos impide parecernos cada día más a ti.

Amén.

Así sea. Sea en todo como Tú quieras.

 

 

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